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¿EL VERANO TE DEJÓ ALGUNOS KILITOS?
… Sigue estos pequeños consejos
Los cambios de hábitos que traen las vacaciones pueden traer consecuencias nocivas para nuestro peso. Cuando llegan las vacaciones, queremos disfrutar y por eso nos permitimos el lujo de comer desordenadamente y dejar de hacer ejercicio. La sorpresa llega cuando volvemos a casa y nos encontramos con la báscula.
Antes de tomar medidas drásticas, primero piensa que lo mejor en estos casos es mentalizarte progresivamente de que, si deseas tener un peso sano y disfrutar de una dieta equilibrada, tendrás que volver a los pequeños sacrificios. Pero empieza poco a poco, así permitirás que tanto tu cuerpo como tu mente se adapten a la temida vuelta al trabajo y al fin de las vacaciones.
El primer paso es olvidarte de las comilonas. Es importante que cada dos horas consumas pequeñas cantidades de alimento, con especial atención en desayuno, comida y cena, aunque, si no puedes comer en esos tiempos, es suficiente con cinco ingestas al día. Comer poco, pero con frecuencia, no sólo facilita la absorción de los nutrientes, sino que es fundamental para estimular el metabolismo y favorece la sensación de saciedad, lo que evita que lleguemos a las comidas.
COME LO MISMO, PERO MEJOR
No hace falta que dejes de comer o te propongas una dieta ultra rigurosa para adelgazar. El truco está en comer una buena cantidad que te sacie, pero evitando las grasas saturadas y las comidas precocidas. En tu dieta siempre debe haber productos frescos porque engordan menos y alimentan más.
No abuses de las proteínas animales, y aumenta la ingesta de legumbres y cereales; come más pescado y adereza tus comidas con limón y aceite de oliva, sus ácidos grasos te permitirán regular el colesterol; y, sobre todo, come mucha fruta y verdura.
Por favor NO abuses de los alimentos bajos en grasas o light, porque no siempre reducen su contenido calórico. Muchas veces en estos productos se eliminan los azúcares, pero se añaden otro tipo de edulcorantes que pueden elevar igualmente su aporte energético.
De lo que sí podrás abusar es de los lácteos descremados. Sobre todo en las mujeres adultas, la provisión de calcio es fundamental para evitar la osteoporosis, por eso es esencial que no falten la leche o el yogur. Los productos descremados aportan todo el calcio de la leche, pero eliminado las grasas de su composición.
En cambio, deberás comer queso con mucho cuidado, y sólo podrás disfrutarlo regularmente si es queso fresco, porque es el más ligero. También deberás reducir la cantidad de la nata y la mantequilla que usas en la cocina.
NO TE SACRIFIQUES
Es normal que al llegar de vacaciones hayas ganado algunos kilos de más, pero al volver a casa ponte las pilas.
Si para ti es un auténtico sacrificio dejar de comer dulces, no hace falta que los excluyas radicalmente de tu dieta. Es mejor permitirse un pequeño pecadito a la semana o controlar adecuadamente las cantidades.
Otro error frecuente es cortar radicalmente el suministro de calorías al cuerpo. En estos casos, al principio se pierden cantidades importantes de peso, pero luego el organismo se estanca. A veces estos cambios drásticos son contraproducentes porque el metabolismo reacciona ante la falta de nutrientes y utiliza menos calorías para funcionar, lo que te impide bajar efectivamente de peso.
Come con frecuencia pocas cantidades al día, opta por alimentos sanos y frescos, reduce las calorías poco a poco (una semana 100, la siguiente otras 100, hasta llegar a tu dieta de mantenimiento habitual) y haz ejercicio que te ayude a consumir energía. Y sobre todo no te obsesiones, nunca te desanimes y sé constante. En poco tiempo verás cómo obtienes los resultados que esperabas. A la hora de plantearte cómo debe ser la mejor alimentación para tus hijos, debes procurar que su comportamiento y el del resto de los miembros de la familia sea coherente con las recomendaciones verbales que le trasmites. No te dará buenos resultados si tratas de enseñarle la forma más saludable de alimentarse, y tú no lo pones en práctica.
en la cocina.
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